La extensión de IA que engañó a los usuarios la impostora de Perplexity que grababa cada búsqueda y cada tecla

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Microsoft detectó una extensión maliciosa para Chrome que se hacía pasar por el buscador de IA Perplexity y, en lugar de limitarse a ofrecer resultados, . A simple vista los resultados volvían a Perplexity, Google o Bing, pero el paso previo —a una web impostora— era el punto de captura: la consulta y metadatos del navegador se almacenaban antes de que el usuario viera los resultados legítimos.

La técnica combina dos abusos que conviene entender: por un lado, la extensión se autoasigna como proveedor de búsqueda por defecto (una funcionalidad legítima que Chrome permite), y por otro redirige las solicitudes usando reglas de red que la extensión pidió mediante permisos (la API declarativeNetRequest). Además, modificó la URL de sugerencias en vivo del navegador para enviar cada carácter que el usuario teclea al servidor atacante, lo que eleva el riesgo porque no sólo se envían búsquedas completas sino también datos parcialmente escritos que pueden contener fragmentos sensibles.

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Imagen generada con IA.

Las implicaciones son serias: incluso sin pruebas de robo directo de contraseñas, el atacante obtiene la combinación de consultas, cabeceras, dirección IP y agente de usuario, información útil para perfilado, correlación con otras fugas de datos y preparativos de phishing dirigido. El diseño además incluía reglas deshabilitadas para Google y Bing y la posibilidad de ejecutar WebAssembly posteriormente, lo que sugiere una arquitectura pensada para escalar o activar funcionalidades más peligrosas cuando el operario lo decida.

Este caso forma parte de una tendencia más amplia: extensiones que se escudan en marcas de IA para ganar confianza y permisos, y que luego abusan de la capacidad de las extensiones para reescribir tráfico o espiar chats y búsquedas. Las plataformas y administradores deben tratar con especial desconfianza las herramientas que prometen “mejoras de IA” y solicitar pruebas de procedencia y transparencia del código cuando sea posible. Perplexity y otros servicios legítimos se usan como señuelo, pero la marca por sí sola no implica fiabilidad.

Qué hacer ahora si usas Chrome como particular: desinstala inmediatamente cualquier extensión sospechosa con nombres que imiten servicios de IA; comprueba y restablece tu motor de búsqueda por defecto en la configuración del navegador; revisa la lista de extensiones y sus permisos, y elimina las que pidan capacidad de reescribir tráfico o acceder a todas las páginas. Aunque Microsoft no encontró evidencia de robo de contraseñas, si escribiste datos sensibles mientras la extensión estaba activa, considera cambiar contraseñas y revisar actividad anómala en tus cuentas.

La extensión de IA que engañó a los usuarios la impostora de Perplexity que grababa cada búsqueda y cada tecla
Imagen generada con IA.

Consejos para empresas y administradores: impide la instalación libre de extensiones usando políticas corporativas —permitiendo solo una lista blanca— y monitoriza cambios en los ajustes de búsqueda y en el tráfico DNS hacia dominios desconocidos como señal de alerta. Integra estas detecciones en tus soluciones EDR y revisa los logs para conexiones hacia dominios que imiten marcas conocidas. Considere también el aislamiento del navegador para usuarios con acceso a datos sensibles y aplique la política de menor privilegio a las extensiones.

Si quieres profundizar en la capacidad técnica que estas extensiones usan para interceptar y manipular peticiones, la documentación de la API declarativeNetRequest de Chrome explica cómo se desarrollan reglas de red en extensiones: Documentación de declarativeNetRequest. Para contexto sobre seguridad y avisos de Microsoft sobre amenazas dirigidas a navegadores y extensiones, consulta el blog oficial de seguridad de Microsoft: Microsoft Security Blog. También conviene visitar la página oficial de Perplexity para verificar dominios y servicios legítimos antes de instalar herramientas que se identifiquen con esa marca: Perplexity.ai.

En resumen, la lección práctica es no delegar la confianza en el nombre de una aplicación o en la promesa de “IA”: comprueba permisos, origen y dominio, limita las extensiones permitidas en entornos corporativos y responde pronto si detectas alteraciones en el motor de búsqueda o tráfico hacia dominios impostores.

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